DIAS PREVIOS
Es lunes, día 19 de mayo y mis padres, mi bici y yo aterrizamos en Lanzarote. En el aeropuerto nos esperan mi "hermanita" Mari Carmen y Pacheco, que en sus caras se refleja lo contentos que están por nuestra llegada a la isla. En la de mis padres también se puede ver que están muy contentos no solo por verlos a ellos sino por poner pie en tierra y seguir vivos jejeje. Lo primero en lo que me fijo a parte de tantas caras es en el viento que sopla y en las nubes que puedo ver mientras se va perdiendo el sol. De nuevo vuelvo a aquella isla que tantos buenos recuerdos me traen, y de la que espero siga dándomelos. Aún quedan varios días para ir concentrándose en la prueba, así que los aprovecho para estar con mis padres, montar la bici con tiempo, descansar, estirar mucho, comer como un mulo y dormir bastante, además de acompañar a mis padres y volver a visitar alguno de los atractivos de la isla de las "pompitas" como mi padre la ha bautizado. También salgo a rodar un poco por el paseo de la playa de Playa Honda y a montar en bici hasta Puerto del Carmen donde comienzo a ver el gran ambiente que se respira los días previos de la carrera. Así pasan los días hasta llegar el jueves, día en el que llego a sentir mis primeros nervios cuando veo a triatletas rodar en bici por parte del recorrido de la prueba. El jueves por la tarde recojo el dorsal en el Club La Santa, donde con mucha alegría conozco a Tante, con quien voy a la reunión técnica que convoca la organización, y que comparte conmigo su experiencia de sus 20 ironman dándome consejos a la hora de afrontar la carrera.
Además me presenta a sus amigos, entre ellos a Talín y Jose. Más tarde recojo mi dorsal y doy una vueltecita por la feria de muestra que tienen montada en el Club. Allí me tropiezo con Manu, David Marquez y Alex (Alejulay) y estamos un buen rato contándonos cosas. Después de estar por la feria un buen rato y hacerme con una gorrita y una bolsa para meter barritas y geles me voy a la concentración del Desfile de Naciones. En el camino me encuentro a Gregorio Cáceres, a quien le pido hacernos una fotito. Si Gregorio es grande como triatleta, como persona es mucho más.

También en el desfile y de casualidad conozco al forero rayoazul, con quien charlo un ratito. Después del desfile toca seguir comiendo en la Pasta Party. Me pongo hasta las trancas otra vez. Después de cenar hablo por telefono con Jarana… que finalmente no podrá venir a la isla… una verdadera pena… Más tarde y aún triste me pongo a ver el video resumen de la prueba del 2007 que proyectan en la plaza del Club y me anima algo. Llega el viernes y siento que estoy más nervioso que el día anterior. Toca prepararlo todo y dejar la bici en boxes por la tarde. Cuando llego ya están casi todas las bicicletas colocadas en sus casilleros y me vuelvo a cruzar con Manu y David. 
Es impresionante la cantidad de bicicletas que hay! Me hago algunas fotitos con mi hermana y Pacheco y después de estar por allí un rato nos volvemos a casa. El teléfono no para de sonar, muchos son los amigos que me llaman dándome suerte para la prueba, muchas gracias a todos los que lo hicisteis! Antes de irme a la cama estiro por última vez un poco y termino de preparar las últimas cosas. Me voy a la cama y con muchos nervios consigo dormir de vez en cuando hasta llegar al momento de levantarme.
…Y LLEGÓ EL DÍA
Me levanto, desayuno, cojo la mochila con mis cosas y nos vamos para Puerto del Carmen. Me acompañan todos menos mi madre, que se queda en la cama y que vendría a animarme más tarde. Recuerdo que me despedí de ella como si fuera a la guerra. Aún de noche llegamos a Puerto del Carmen y antes de entrar en boxes me despido de mi padre, hermanita y Pacheco. Me pongo el traje de neopreno como puedo, corro hacía mi bici cruzándome con gente que van y vienen, algunos preparados, otros con el traje medio puesto, después de mucho andar llego a mi bici, lo preparo todo y vuelta atrás para dejar mi bolsa y dirigirme a la salida cuando comienzan a avisar las chicas de la organización que sólo quedan “ten minutes” para que se de la salida. Corriendo dejo mi bolsa y me dirijo a la salida, pasando por el control del chip dónde el pitido no para de sonar al ser tantos los triatletas que pasamos a la vez en ese momento. Mientras voy andando hacia la salida puedo ver por primera vez el número de participantes que hay. Termino de abrocharme la cremallera del traje con la ayuda de alguien y me coloco donde puedo sin pensar en nada más. Me tomo un gel y vuelvo a reajustar las gomillas de mis gafas por temor a que entre algo de agua…y no hay tiempo para más… la gente comienza a andar hacia el agua y allá vamos…Comienzo a nadar intentando evitar patadas y manotazos y voy avanzando como puedo. Mis sensaciones en el agua en los primeros minutos no son las mejores pero poco a poco me voy sintiendo mejor conforme voy entrando en calor. Hay momentos en los que te enganchas con gente sin ninguna intención, gente que se cruzan sobre todo al llegar a las boyas, pero esto es algo normal cuando nadas con tanta gente a tu alrededor. Termino mi primera vuelta y puedo ver como me animan mi hermanita y Pacheco que están casi con el agua en la cintura para estar en primera línea de tribuna, jejeje. Me dan fuerzas y a por la segunda vuelta…
En ésta me siento mucho mejor, me pongo a los piés del que va delante y vamos pegados a las corcheras donde no molesta nadie. Pienso que cada boya por la que paso esta vez será la última y me anima a seguir nadando. Así poco a poco vuelvo a ver la zona de salida y termino los 3.800 m. de agua. Me vuelven a dar gritos de ánimos mis fans particulares jejeje y me dirijo a boxes pasando por las duchas de agua para quitarte algo de sal. Cuando llego a boxes y después de correr con los pies descalzos sobre la dura lona roja y el asfalto no siento los pies de lo que me duelen. Termino de quitarme el traje, me pongo mis calcetines, las gafas de sol, el casco, el dorsal y a correr a por la bici. Cuando llego a la bici y la cojo puedo sentir como me grita mi padre que me da muchos ánimos. Mientras salgo de la zona veo que Keneth está en el arco de salida, me mira y me hace un gesto de ánimo. Me monto en la bici, me pongo las zapatillas y a pedalear. Desde el primer momento soy consciente de lo importante que es comer a partir de ahora. Poco a poco y mientras salgo de Puerto del Carmen me esfuerzo en ir acoplándome a la bici, concentrarme e intentar sentirme lo mejor posible en ella. Veo a muchos triatletas delante mía a los que voy pasando a la vez que me pasan otros. Tengo totalmente asumido que el circuito es bastante duro, me encontraré con muchas subidas y bajadas, con viento en contra y a favor… pero en ningún momento pienso en nada de ésto sino que me limito en ir cubriendo el recorrido lo más cómodo posible e ir comiendo cada hora aproximadamente. En la bajada hacia Las Salinas hay gente que me pasa como reactores. Puedo ver como una triatleta rubia vestida con maillot blanco me pasa, mientras me quedo embobado viéndola… reconozco que una de las cosas que más me gustan en este mundo es ver a una chica montada en bici, cosa que desafortunadamente no acostumbro ver por donde entreno. Es por esta zona donde se cruzan los que van en cabeza de carrera que vienen de vuelta. Kilómetro a kilómetro voy sintiéndome mejor y me siento con fuerzas cuando hay que subir algún repecho. Así y poco a poco voy haciendo kilómetros pasando por Timanfaya, Tinajo, La Santa y Famara… a partir de aquí comenzamos a subir y es donde comienzo a sentirme bien montando. 
Por momentos me acuerdo de los míos, de los que están y de los que ya no están. En otro instante también se me vinieron las palabras de Manoli cuando me despedía de ella en la piscina que tantas horas paso…“acuérdate de nosotros!!!”. En Teguise no está mi familia como esperaba pero si lo está una gran banda de músicos canarios que me contagia la energía de sus escandalosos tambores. Entro en el tramo que no conozco y pregunto a quien va a mi lado, un español que me da una idea de lo que queda hasta llegar al Mirador del Rio. Después de varios repechos con el viento de cara llego a la zona de avituallamiento especial. Mientras bajo el puerto intento comerme el sandwich hasta llegar a la segunda curva y tiro el poco que me queda. Esta zona no la conozco pero es preciosa. Termino la bajada y a subir de nuevo hasta El Mirador. Como me decía Tante no es tan dura y se puede subir cómodo a excepción de una rampa donde todos nos retorcemos casi de un lado a otro. Después de un rato subiendo miro a la izquierda y veo la Isla de la Graciosa mientras sigo pasando a muchos triatletas pero el militar con las letras ARMY en su mono siempre viene ahí.Termino de subir y toca bajar, ahora es ARMY quien me pasa hasta que dejo de verlo. Por fin el viento es a favor y se puede ir bastante rápido. Así me planto en Arrieta sin darme cuenta y poco a poco me voy acercando al kilómetro 180. En uno de los cruces por los que paso escucho a gente que me anima gritando mi nombre y a quien devuelvo el saludo. En uno de estos cruces me llevo la sorpresa del día al ver a mis padres, mi hermanita y Pacheco gritándome fuerte que siga como voy y que muchos de mis amigos estaban llamando para saber que tal iba.Sé que aún queda la última subida dura pero también sé que queda poco para completar la bici y que como me gritaba mi padre en el coche aquello estaba ya hecho…. ¡como de Lebrija a El Cuervo!!! Aún así no paro de comer porque sé que en la maratón ya no podré hacerlo. Aún quedan unos 30 kilómetros para completar el recorrido pero ya no pienso en la bici, sino que comienzo a pensar en la maratón. Antes de llegar a Puerto del Carmen me encuentro con Manu con quien charlando tranquilos llegamos a boxes de nuevo para dejar la bici, cambiarnos y comenzar a correr. Cuando me estoy cambiando me hago la idea de que tengo que seguir sufriendo durante cuatro horas más o casi cuatro horas más, mientras que una chica se ofrece para ponerme algo de crema sobre mis hombros y darme un poco de agua. Comienzo a correr cuando llevan trancurridos 7 horas y 40 minutos de prueba. Las zapatillas que llevo puestas y que conseguí con la ayuda de Paco me van fenomenal. Desde el primer momento soy consciente de las fuerzas que me quedan y sé que la clave está en no andar. Recuerdo a Rosa Morro y tengo muy presente sus buenos consejos a la hora de correr la Maratón. En mi primera vuelta voy muy cómodo pero a la vez reservo todo lo que puedo porque sé que probablemente me harán falta fuerzas en kilómetros mas adelante, sin nunca olvidar beber e ir tomando geles en el avituallamiento intermedio. Los primeros 20 kilómetros los ruedo muy cómodo y voy disfrutando de todo el ambiente que se respira tanto dentro como fuera de la prueba, saludando a la gente que me anima, pero echo de menos a mi familia. En cada vuelta, cuando nos cruzamos, nos vamos animando Manu, David, Alejulay, Tante, Talín, Jaime…e incluso un buen canario que me animaba como “lebrijano” cada vez que pasaba por el Hotel San Antonio en el avituallamiento intermedio.

En la tercera vuelta comienza lo duro y es cuando tras horas de carrera comienzo a sufrir de verdad. Es en este momento cuando por fin puedo ver a mi hermana, a Bente y Laura, a Pacheco y a mis padres por allí. Sé que no debo pararme y andar, y como Isaac me decía soy consciente que tengo que saber superar los momentos duros porque tras un tiempo pasarán y se irán. Me pongo hielo donde me duele. Pacheco me acompaña en casi los últimos 10 kilómetros en los que poco a poco me voy sintiendo mejor y voy superando mejor el sufrimiento. David viene a mi lado cuando escuchamos como aterriza Manu entrando en meta despues de una gran carrera a pie... A nosotros aún nos queda algo pero ya lo tenemos David.... En mis dos últimos kilómetros comienzo a saborear el final de la prueba, la gente que anima, mis últimos metros, la alfrombra roja, la speaker, los aplausos, mis padres gritándome… hacen que por momentos me emocione. Viendo a mis padres que me gritan en las gradas de la derecha e intentando ver a mi hermana que lo hace desde arriba en las de la izquierda entro en meta. Alzo la banda al pasar el arco…¡qué ganas tenía de hacerlo!, y a continuación le doy la mano a Keneth, otra cosa que tenía aún más ganas de hacer. Después de hacerme una fotito más, un enfermero me conduce a la zona de masajes donde me atienden dos masajistas fenomenales, Carlos era el nombre de uno de ellos… después de estar en sus manos un buen rato me aconsejaron que pidiera algo de suero y así lo hice. Me tendí en una tumbona de playa transformada en camilla y allí permanecí una hora y pico mientras recibía los cuidados de aquellas maravillosas enfermeras, entre ellas Luisa de Málaga, a la vez que charlaba con Alexis del club Medusa de Tenerife. Cuando salí de allí me reencontré con mi familia que me esperaban detrás de las vallas… Todos estábamos muy contentos excepto yo que además de contento tenía mucho frío, mi camiseta y mi medalla de Finisher y un gran complejo de Rambo porque… dios mío! no sentía las piernas!

Gracias a todos, gracias Lanzarote!
Hasta la próxima!